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Las 10 mejores Fotos del año 2010 (Con texto fotográfico)

Mensaje: #1
06-01-2011, 11:24 PM
Las 10 mejores Fotos del año 2010 (Con texto fotográfico)
Cristóbal Manuel: "Para un fotógrafo esto es como que se te aparezca la Virgen"

Trabaja para El Paí­s cubriendo el dí­a a dí­a de Madrid, pero el excelente ojo fotográfico que atesora le ha servido en más de una ocasión como pasaporte hacia destinos más lejanos. A Cristóbal Manuel le encargaron documentar la desolación que se apoderó de Haití­ tras el terrible terremoto del pasado enero, hace exactamente seis meses. Fueron veinte dí­as retratando el dolor y el sufrimiento. Lo que Manuel no sabí­a era que a miles de kilómetros de su casa tomarí­a la foto de su vida.

Cristóbal Manuel: "Cuando ya llevas allí­ tanto tiempo compartiendo su miseria te das cuenta de que ellos tienen su mundo y yo el mí­o. Incluso allí­ ellos no tení­an nada y yo podí­a ducharme a diario. Ahora mismo están muriendo niños por nuestra culpa en algún otro sitio y estamos aquí­ tan campantes… El sentimiento de culpa que tení­a en Haití­ es el mismo que tengo aquí­.

Después de veinte dí­as en Puerto Prí­ncipe cubriendo los efectos del terremoto de Haití­ (secuestros de niños por parte de un grupo de americanos, tiroteos, saqueos, supervivientes que iban apareciendo…) aquello se convirtió en una rutina. Ya habí­amos hecho imágenes de escombros, de rescates, de muertos… La verdad es que tení­a ganas de encontrar algo diferente.

Un dí­a me encontré con un psiquiátrico. Los 'locos' estaban dentro, abandonados como en una perrera. Ese dí­a fue el último que bajé al centro buscando algo. Ahora tengo la sensación de que estaba buscando esta foto.

Bajé al centro, elegí­ un lugar que me parecí­a de los más increí­bles y esperé a ver cómo pasaban los personajes: uno con una carretilla, una señora con una cosa en la cabeza, otro con una lata de tomate que acababa de encontrarse…

De repente, apareció él: un personaje increí­ble que salió desnudo de los escombros, paseando… Para un fotógrafo esto es como que se te aparezca la Virgen. Tengo la impresión de que era la foto que estaba esperando, la foto de mi vida. Estaba preparado para hacerla y la hice, y estoy muy contento por ello.

Cuando llegas allí­ te imaginas la foto que te gustarí­a hacer, y resulta que apareció la foto tal como la habí­a imaginado. Fue casi como un premio a los veintitantos dí­as que estuve en Haití­."

[Imagen: con-texto_Manuel.jpg]


Nick Ut: "El gesto y el rostro de la niña desnuda reflejan la sinrazón de la guerra"

Anteayer hizo exactamente 38 años que el fotoperiodista vietnamita de la agencia AP, Huynh Cong íšt, más conocido como Nick Ut, tomó en el conflicto de Vietnam la fotografí­a de guerra más emblemática -desgraciadamente- de todos los tiempos. El uso del napalm por parte de las tropas norteamericanas y sus terribles consecuencias alarmaron a la opinión pública a nivel mundial y en especial en Estados Unidos. Ejemplo paradigmático de la importancia de la fotografí­a como testimonio, la instantánea de Ut nos sirve para conmemorar el artí­culo número 100 de la serie "Con texto fotográfico".

Nick Ut: "A principios de 1966 comencé a trabajar con AP [Associated Press] como asistente de laboratorio. Horst Faas [reputado fotoperiodista alemán] me contrató poco después de la muerte de mi hermano mayor, mientras fotografiaba una batalla en la misma guerra. Nunca tomé clases de fotografí­a; todo lo aprendí­ en el laboratorio, revelando las instantáneas de los otros fotógrafos de la agencia que estaban cubriendo el conflicto en Vietnam.

Ocho años después de mis inicios como fotoperiodista, durante la mañana del 8 de junio de 1972, tomé esta instantánea. Tras un ataque con napalm sobre la aldea de Trang Bang, algunos niños huyeron del lugar con quemaduras en todo el cuerpo. No fue la única fotografí­a que realicé, pero en el momento de dispararla ya sabí­a que ésa era la foto buena.

En las caras de los personajes se puede ver el dolor y la desesperación, pero es sobre todo cuando nos detenemos a observar el gesto y el rostro de la niña que corre desnuda en el centro de la imagen que alcanzamos a entender la sinrazón de la guerra.

Su nombre es Phan Thi Kim Phuc. Tení­a nueve años en aquel momento. La llevé al hospital y necesitó 14 meses y 17 operaciones para recuperarse de las quemaduras. Durante la guerra me reencontré con ella otra vez. El ejército norvietnamita evitó un segundo encuentro poco antes del final de la guerra.

En Vietnam [Kim Phuc] fue un sí­mbolo antiamericano, pero con el tiempo su figura se ha convertido en un destacado sí­mbolo pacifista. Actualmente es embajadora para la paz de la UNESCO y presidenta de la fundación que lleva su propio nombre y que se encarga de dar atención a los niños que han sido ví­ctimas de la guerra.

Esta fotografí­a es, sin duda alguna, la más importante de mi carrera. Con ella gané el premio Pulitzer y el World Press Photo, entre otros, y ha recorrido el mundo entero en las páginas de infinidad de revistas y diarios. Pero no deja de ser una fotografí­a muy triste. No sólo por expresar el sufrimiento humano, sino también por los recuerdos que me trae, ya que muchos civiles no pudieron huir del ataque con napalm sobre Trang Bang.

En Vietnam fui herido en tres ocasiones, la última precisamente muy cerca de donde fotografié a Kim Phuc, pero he de decir que ahí­ los fotoperiodistas podí­amos trabajar mejor que ahora. Las causas de bajas entre los informadores en aquella guerra eran propias de la guerra. No éramos un objetivo, como lo somos en los conflictos armados de hoy en dí­a, y podí­amos cubrir ambos bandos con mucha más libertad de movimiento. Y sobre todo, pese a estar la guerra menos mediatizada, los diarios se hací­an mucho más eco de ella del que se hacen ahora, por ejemplo, en Afganistán."

[Imagen: con-texto_Ut.jpg]


Brent Stirton: "Lo asesinaron junto a seis hembras y crí­as de su familia"

Cinco premios World Press Photo y un Visa d'Or Magazine -amén de otros galardones- serí­an la mejor carta de presentación de Brent Stirton si no fuera por sus propias instantáneas. Fotógrafo de Reportage by Getty Images, este sudafricano ha recorrido el mundo para realizar multitud de encargos, como el reportaje sobre los gorilas del congolés Parque Nacional de Virunga que hace dos años apareció publicado en National Geographic. A él pertenece esta conocida imagen, que ha dado ya la vuelta al mundo y ha servido para alertar -de nuevo- sobre la fragilidad y la necesidad de conservación de estos primates.

Brent Stirton: "En 2007 viajé varios meses con un periodista al Parque Nacional de Virunga, en la República Democrática del Congo. El reportaje, publicado en julio de 2008 en National Geographic, abarcaba la amplia problemática que se da en el parque nacional más antiguo de ífrica, que comprende una guerra de guerrillas entre dos milicias enfrentadas y el ejercito, millones de desplazados que huyen de la guerra, productores ilegales de carbón vegetal y [cazadores] furtivos. Y en medio de todo esto, una población de 200 gorilas y un grupo de 'rangers' locales que se esfuerza por proteger la población cada vez más mermada de estos grandes primates.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los 'rangers' es la gran extensión de terreno que deben cubrir, superior al territorio de Israel. Además, no reciben ningún tipo de ayuda por parte del gobierno, y sus salarios, que oscilan entre los 35 y los 70 dólares mensuales, provienen en su totalidad de los donativos que reciben algunas sociedades conservacionistas. Antes ganaban 5 dólares al mes.

El de Virunga es el parque nacional con más diversidad de ífrica y tiene un potencial muy grande para el turismo, pero es a la vez una zona muy difí­cil de controlar. La inestabilidad polí­tica, militar y económica agrava el problema de sus habitantes. Para subsistir, se ven obligados en muchos casos a la obtención ilegal de carbón vegetal, lo que provoca la deforestación de la zona. Contra todo ello luchan los 'rangers', que han sufrido 120 bajas en servicio en una década.

En la escena, de la que tomé una única fotografí­a, se les ve acompañados de lugareños mientras sacan del parque el cuerpo sin vida de un ejemplar de gorila de espalda plateada. La fotografí­a es del 24 de julio de 2007, dos dí­as después de que este macho fuera asesinado junto a otros seis miembros de su familia. Hembras y crí­as.

Senkwekwe, que es así­ cómo se llamaba el macho, pesaba 225 kilos y fueron necesarias más de cinco horas para transportarlo. Los 'rangers' se toman su trabajo muy en serio y llaman a estos grandes primates 'nuestros hermanos'. Ante una tragedia como ésta, sientes una gran empatí­a con ellos, porque mi esfuerzo y el suyo tení­an un mismo objetivo: la protección de estos gorilas.

La fotografí­a se publicó en muchí­simos diarios y causó gran indignación. Pero, ¿quién es el responsable de la matanza? Probablemente no fueron los furtivos, ya que éstos cortan las manos y la cabeza de los gorilas y secuestran a sus crí­as. En cambio, ni Senkwekwe ni ningún miembro de su familia habí­an sido mutilados.

Aunque las acusaciones recayeron en principio sobre un 'ranger', pronto se supo de la implicación del director del parque, Honoré Mashagiro, para controlar el negocio del carbón vegetal. En un lugar tan inestable, la muerte de animales salvajes a manos de milicias no es algo extraño, pero no suelen matar a los gorilas. En este caso fue una demostración de poder, una forma de decir 'mira lo que podemos hacer'.

í‰ste es un tema importante del que la gente tiene que tener conciencia. Por eso quiero editar un libro. Tengo bastante material para ello, pero antes quiero volver y hacer algo más, para poder dar una visión sobre el futuro de los gorilas en el Parque Nacional de Virunga."

[Imagen: con-texto_Stirton.jpg]


Matthew McDermott: "Y entonces supe que jamás olvidarí­a ese momento"

Un devastador terremoto sacudí­a el pasado 12 de enero el paí­s más pobre de América. Los cuerpos sin vida de decenas de miles de haitianos yacerí­an sin vida durante dí­as entre los escombros de su capital, Puerto Prí­ncipe, reducida de un plumazo a la nada. Una tragedia humanitaria de la que fue testigo Matthew McDermott, fotógrafo neoyorquino de Polaris Images y colaborador de la fundación AmeriCares. Suya es la instantánea del milagroso rescate del joven Kiki, de 7 años de edad, que ha conmocionado al mundo entero.
Matthew McDermott: "El 14 de enero, dos dí­as después del terremoto que asoló Haití­ y muy especialmente su capital, Puerto Prí­ncipe, llegué al paí­s con la fundación AmeriCares y pasé 11 dí­as fotografiando las consecuencias de uno de los mayores desastres humanitarios de Centroamérica en los últimos años.

Al comenzar a oscurecer el séptimo dí­a después del terremoto, mientras conducí­a hacia Puerto Prí­ncipe por el pequeño vecindario de Delmas, cercano a la capital, vi un convoy del New York Task Force 1 intentando rescatar a alguien de debajo de los escombros de un edificio. Trabajar de noche en Haití­ era algo peligroso, pero decidí­ quedarme con ellos.

No habí­a mucha gente, y menos aún periodistas. í‰ramos tres fotógrafos y un camarógrafo. Debí­an de llevar casi un par de horas trabajando cuando yo llegué al lugar.

El grupo New York Task Force 1 está compuesto por bomberos y policí­as altamente especializados en situaciones de emergencia y riesgo para la población civil. Cuando volví­an a su campamento después de una durí­sima jornada de trabajo, un grupo de gente les avisó de que habí­an oí­do voces que provení­an de un edificio en ruinas. Se trataba de un niño y una niña.

El rescate del joven Kiki y su hermana se preveí­a largo. Uno de los mayores problemas con que se enfrentaban era evitar que la estructura de cascotes cediera y aplastara a los niños. Ahí­ es donde estos expertos demuestran que son unos auténticos profesionales, dispuestos a poner su vida en peligro para salvar la de otros. Usaron cámaras de inspección ['snake cameras'] para dar con ellos. Kiki tení­a una voz fuerte y todo hací­a presagiar que saldrí­a con vida sin problemas.

Y así­ fue [tanto en su caso como en el de su hermana]. Sin embargo, hubo momentos de mucha tensión, ya que el chaval, tras siete dí­as y medio enterrado y a oscuras, comenzó a ponerse nervioso al ver la luz del casco del hombre que llegó a él, y se escondió aún más. Fue necesaria la intervención de su madre para calmarlo. La buena suerte quiso que quedara atrapado en un hueco y que, por tanto, no sufriese heridas. No sé si tuvo acceso a comida y agua, pero creo no.

Finalmente, tres horas después de mi llegada, lograron sacarlo. Todo ocurrió muy rápido y casi no tuve tiempo de pensar. La gente empezó a chillar y a aplaudir, y Kiki hizo ese gesto con los brazos que vemos en la fotografí­a mientras uno de sus rescatadores lo imitaba.

Yo casi no me lo creí­a. Tuve que comprobar la foto en la pantalla de la cámara. Estaba muy sorprendido por el aspecto tan saludable que presentaba Kiki. Fue un momento muy emocionante, y entonces supe que jamás en mi vida lo olvidarí­a. Como fotógrafo, sentí­ la necesidad de compartir con el resto del mundo la felicidad de ese instante tan bonito."

Nota del autor del artí­culo: diez minutos después, el equipo de rescate lograba sacar también con vida de entre los escombros a la hermana de Kiki, Sabrina.

[Imagen: con-texto_McDermott.jpg]


Emilio Morenatti: "Mi objetivo es que las imágenes hablen de la tragedia"

Se ha convertido en pocos años en uno de los fotoperiodistas más reconocidos de su generación. Blindado con una conciencia ética de hierro e incansable en su labor en zonas de conflicto, Emilio Morenatti irradia fuerza de voluntad, inteligencia y generosidad. A pesar de la crisis y del declive de la prensa escrita, sigue defendiendo la fotografí­a como una importante herramienta de información y denuncia. Para muestra, esta instantánea -no exenta de polémica- de un refugiado pakistaní­.
Emilio Morenatti: "Tomé esta fotografí­a en Pakistán, en un campo de refugiados cerca de Peshawar, una ciudad próxima a Islamabad. Marta [la mujer de Morenatti, también fotoperiodista] y yo nos habí­amos tomado muy en serio la problemática de los refugiados. íbamos cada dí­a a los campos. Algunas veces conseguí­amos buenas fotos, pero otros volví­amos con las manos vací­as.

Habí­amos optado por trabajar en los campos de refugiados por la mañana porque resultaba más interesante que durante la tarde. Habí­a mucha más gente, especialmente niños. Además, abordar los campos por la tarde entrañaba cierto riesgo de ser secuestrados a la salida. Las mañanas eran menos activas, pero más interesantes fotográficamente hablando y menos peligrosas para hacer nuestro trabajo. Así­ que nos levantábamos a primerí­sima hora, antes de que empezara la actividad en los campos.

Un dí­a í­bamos caminando por los campos y vi esta mosquitera desde lejos. Me acerqué y vi al niño durmiendo plácidamente. Su madre estaba junto a él, calentando leche. La mujer, al verme, quiso despertarlo para que posara para mí­, pero conseguí­ detenerla a tiempo y capturar esta imagen. Una luz natural muy cenital estaba centrada justo en el lugar donde dormí­a el pequeño. Tuve la certeza, mientras disparaba, de que la imagen funcionarí­a. Y lo cierto es que este niño se convirtió en un icono de los refugiados.

La imagen desató cierta polémica. Incluso desde mi agencia [Associated Press] me encargaron redactar un texto sobre esta fotografí­a. Pero a mí­ no me interesa hablar ni explicar mis imágenes. Lo que persigo es que las imágenes hablen de la tragedia; ése es mi objetivo.

No me parece relevante que se cree un debate sobre la tragedia o sobre la ética, o sobre si se puede hacer arte del sufrimiento. Lo verdaderamente importante es que la gente sepa que en ese momento habí­a más de dos millones de refugiados huyendo de la guerra en Pakistán, sin apenas apoyo por parte de la comunidad internacional ni de su propio gobierno, culpable de emprender una guerra sin medir las consecuencias que esa decisión tendrí­a para la población civil."

[Imagen: con-texto_Morenatti.jpg]



Gustavo Cuevas: "La autocensura no se nos pasó en absoluto por la cabeza"

Sus canas y sus cientos de portadas bajo el paraguas de la Agencia EFE certifican que Gustavo Cuevas es un fotógrafo veterano. El pasado viernes, en la madrileña plaza de toros de Las Ventas, fue testigo de uno de los instantes más dramáticos e impactantes de los últimos años: un toro cogió al diestro Julio Aparicio, atravesándole el cuello con el pitón y sacándoselo por la boca. Cuevas capturó ese instante para la posteridad.
Gustavo Cuevas: "En la plaza de toros de Las Ventas se trabaja desde un burladero a la altura del tendido ocho. Tenemos un pequeño habitáculo para unos once fotógrafos. Estamos todos juntos, con el mismo tiro [en referencia al ángulo de cobertura de la toma en función de la posición del fotógrafo], aunque hay agencias que reservan asientos en otros tendidos.

Trabajar haciendo toros no es como el fútbol; no ves venir los incidentes. Tienes que hacer un esfuerzo de concentración importantí­simo para no perder detalle, porque lo que pueda ocurrir no lo ves venir.

En este caso, me di cuenta de que el torero tropezaba hacia atrás y empecé a disparar. Inmediatamente, el toro se lanzó a por él, pero no vimos realmente qué pasaba. Nadie lo vio. Pensamos que habí­a sido un golpe con la testuz, un revolcón. Luego, al revisar las fotos, nos dimos cuenta de la importancia de la cogida: el pitón le salí­a por la boca.

Esa foto me impactó gráficamente. Miré a mi compañero de El Paí­s y nos dimos cuenta de que era una foto importante.

Eso era en lo único en lo que pensábamos: que la foto era importante. Pensar en el torero, en si iba a sobrevivir o no, lo hicimos más tarde [a pesar de la gravedad del accidente, Aparicio sobrevivió a la cornada]. En aquel momento, lo único que pensamos fue que era un documento importante y que habí­a que enviarlo [a la agencia] cuanto antes.

La autocensura no se nos pasó en absoluto por la cabeza. El torero que sale a la plaza sabe que está jugando con la muerte."

[Imagen: con-texto_Cuevas.jpg]


Vicent Bosch: "Censuraron esta foto, que es una clara referencia a la trama Gí¼rtel, y otras sobre polí­tica"

Perplejidad y rabia. Eso fue lo que sintió Vicent Bosch cuando supo que la Diputación de Valencia habí­a censurado una decena de fotos con contenido polí­tico de la exposición "Fragments d'un any. Imatges 2009". Entre las imágenes retiradas, una suya en la que aparecen tres altos cargos del Partido Popular valenciano y que ilustró en su dí­a portadas sobre el llamado caso Gí¼rtel. Jefe de fotografí­a en Valencia del diario El Mundo, a Bosch le sorprende que se practique censura de un "hecho que es de dominio público".
Vicent Bosch: "El año pasado, la trama Gí¼rtel fue la noticia más importante a nivel español ocurrida en Valencia. El 30 de septiembre se celebró el primer pleno en las Corts Valencianes después del verano, y Mariano Rajoy habí­a pedido a Francisco Camps que cesara a [Ricardo] Costa, quien a su vez dijo que no se irí­a porque [Vicente] Rambla estaba tan implicado como él mismo.

La foto que buscábamos todos los fotógrafos era aquella en que salieran los tres juntos, porque no se sabí­a si Camps echarí­a a Costa o a Rambla, o incluso a los dos. A la entrada, los tres protagonistas nos dieron la foto que buscábamos dándose un apretón de manos.

Como ese dí­a era importante, cada diario habí­a enviado [a las Corts Valencianes] un par de fotógrafos. Cuando eso ocurre, uno se sitúa frente a la bancada del gobierno y el otro frente a la de la oposición, así­ que éramos muchos en el hemiciclo y al entrar se formó un lí­o importante al que habí­a que añadir la tensión polí­tica del momento.

Antes del inicio de la sesión, la prensa puede estar en las Corts Valencianes con los polí­ticos, pero cuando empieza el pleno tenemos que ocupar unos palcos reservados para nosotros. Como yo tení­a otro compañero cubriendo la noticia para El Mundo, le dejé que se quedara con el resto de fotógrafos mientras yo subí­a al palco. El problema era que desde allí­ arriba, aun con el [teleobjetivo de] 300 milí­metros que usé, en todas las fotografí­as me salí­an el resto de periodistas.

Esta fotografí­a es la mejor de una serie de tres que hice mientras el resto de compañeros subí­an al palco de prensa. Al inicio de la sesión todos se levantaron, y ése es el momento que sueles aprovechar para tomar una foto general. Pero esta vez, con el 300 milí­metros, me centré en los tres protagonistas de la jornada, que se abotonaron la americana al uní­sono.

Evidentemente, la lectura implí­cita de la instantánea hace clara referencia a la trama Gí¼rtel [de la que forma parte un episodio relacionado con unos trajes de alta costura presuntamente regalados a Camps y otros altos cargos del PP valenciano].

A los diez minutos yo ya habí­a pasado la fotografí­a a la redacción de El Mundo, desde donde me confirmaron que era una de las opciones de portada para la edición nacional del dí­a siguiente. Y así­ fue.

Pero la fotografí­a ha saltado a la polémica justo esta semana al ser retirada, a instancias de un diputado del Partido Popular en el gobierno de Valencia, de la exposición anual que la Unió de Periodistes Valencians viene montando los últimos siete años. La muestra anual se organiza en el MuVIM [Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad], el director del cual ha dimitido por no estar de acuerdo con que se censure en el museo que dirige.

Hay otras fotografí­as censuradas, todas sobre polí­tica, que ponen de manifiesto la arbitrariedad de la decisión. Un caso muy claro es la foto de un mitin de Zapatero, en el que éste aparece arropado por muchí­simos seguidores. El año pasado se expuso una imagen similar y con la misma lectura, pero en un mitin del Partido Popular. Evidentemente, no hubo censura."

[Imagen: con-texto_Bosch.jpg]


Naomi Harris: "La cerveza, la Super Bowl, las mamadas… es algo tan americano"

Canadiense de 37 años y fotógrafa de profesión, Naomi Harris ha logrado meter una cámara donde nadie habí­a sido capaz de hacerlo antes. No se trata de peligrosas mafias ni secretos complejos militares: hablamos de fiestas de "swingers" en la América profunda, unas increí­bles reuniones donde gente corriente da rienda suelta a sus más bajos instintos con un único fin: practicar sexo como, cuando y con quien quiera. El pasado dí­a 1 de septiembre Harris presentaba en Madrid su libro "America Swings", que edita Taschen.
Naomi Harris: "La idea de hacer este libro surgió porque simplemente pensé que era algo que nadie habí­a hecho antes. Empecé a darle vueltas en marzo de 2004 y tardé aproximadamente un año en tirar la primera foto. Tuve que contactar con los organizadores de las fiestas, pedir permisos, explicarles lo que iba hacer…

Empecé en marzo de 2004, y las primeras fotos las hice a principios de 2005. Entrar fue lo más difí­cil, pero estoy segura al cien por cien de que, si hubiese sido un hombre, me habrí­an dicho que no podí­a hacer las fotos.

Una vez conseguido el permiso para entrar en las fiestas fue mucho más fácil. Nadie o casi nadie me puso problemas para fotografiarles mientras mantení­an relaciones sexuales. Sí­ tuve problemas, sin embargo, con la gente que iba bebida. Yo estaba en las fiestas con ellos, y aunque me lo pidieron, no participaba en la parte del sexo. Cenaba con ellos, bebí­a con ellos… pero a la hora del sexo, ¡no!

Las imágenes sorprenden un poco no sólo por el sexo, sino porque nadie tiene complejos: hay barrigas, pechos caí­dos, arrugas… Nadie le da demasiada importancia al aspecto. Lo cierto es que, una vez dentro, ves cosas que llaman la atención. Por ejemplo: casi todos los 'swingers' son blancos; casi todas las mujeres, bisexuales, y el 99% de los hombres, heterosexuales. Negros sólo hay 'mandingos', y aunque no se les paga, porque serí­a prostitución, a muchos les dan propinas. Todo el ambiente rezuma americanismo.

Sin embargo, también hay contradicciones, hipocresí­a. Esta gente estaba un sábado por la noche en una orgí­a y por la mañana se vestí­an y se iban a misa. Muchos son republicanos, votantes de Bush, amantes de las armas y muy religiosos. Hay maestros, oficinistas, policí­as… gente corriente que en estas fiestas da rienda suelta a sus instintos sexuales.

[Imagen: con-texto_Harris.jpg]


Mikel Aristregi: "Dormitan en el subsuelo de la ciudad para mantenerse con vida al menos una noche más"

Mongolia. Lejano paí­s de estepas, caballos y nómadas. Y de un submundo de indigentes que sobreviven a temperaturas imposibles de varias decenas de grados bajo cero, buscando cobijo en los cimientos de Ulán Bator y ayudándose de una corrosiva mezcla de alcohol y pastillas. Una sórdida realidad que ha documentado el joven fotoperiodista guipuzcoano Mikel Aristregi, cuyo trabajo en la capital mongola fue reconocido con una Beca Sonimagfoto el pasado año.
Mikel Aristregi: "Aquel dí­a, 20 de diciembre de 2008, fue el más frí­o de cuantos viví­ en Ulán Bator: 32 grados bajo cero. Deambulábamos mi intérprete Zolboo y yo por la zona de Songinekhairkhan, en la parte sur de la ciudad, cuando vimos dos figuras humanas en medio de aquella estepa urbana. Tras depositar los sacos llenos de botellas de plástico vací­as en el suelo, desaparecieron como si se los hubiera tragado la tierra.

Nos aproximamos al lugar y vimos los dos agujeros que daban al cubí­culo subterráneo por donde instantes antes habí­an descendido las dos figuras en busca de un poco de calor. Zolboo les llamó desde fuera, pero nadie contestó. La boca de acceso, tan negra como la garganta de un lobo, contrastaba con el blanco de la nieve helada del exterior.

De repente, vi emerger de la negrura aquellos ojos frí­os como el cristal, inexpresivos, casi muertos, que se posaban en mí­. Se llamaba Otgontsetseg, tení­a 30 años y era una vagabunda alcohólica como Tugultur, su pareja. Estaba embarazada.

El de Otgontsetseg no es un caso aislado. En la capital de Mongolia existe un número indeterminado de individuos que, pese a basar su lucha cotidiano-existencial en la obtención de alcohol, no tienen recursos para conseguirlo. Hay cientos de personas como Otgontsetseg, sin nada más que los harapos que los cubren para protegerse del frí­o.

Ulán Bator es la capital de Estado con la temperatura media anual más baja del mundo: -1,3 grados centí­grados. Moscú, con 4,1 grados positivos, es la segunda. Si nos limitamos a los meses de invierno, la temperatura media entre noviembre de 2007 y febrero de 2008, por ejemplo, fue de casi -20 grados.

Por el dí­a, se les puede ver deambular con facilidad en las inmediaciones de los dos mercados más grandes de la ciudad, Narantuul y Harhorin. Están a la salida pidiendo limosna, recogiendo botellas de plástico o bebiendo en grupo la mezcla explosiva a base de alcohol de quemar, agua y pastillas (más fuerte y económico que el vodka) que les aporta su particular estabilidad.

Los más cabales también pueden verse por el centro de Ulán Bator, sigilosos, casi imperceptibles, recogiendo, saco a la espalda, las botellas de plástico que posteriormente venderán por unos pocos tí¶grí¶gs. Por la noche, sin embargo, es necesario escarbar en la superficie de asfalto y cemento para encontrarlos. Dormitan en el subsuelo de la ciudad, por donde transcurren los tubos por los que, como la sangre por sus venas, circula el agua caliente que los mantendrá con vida al menos una noche más.

En 1990, Mongolia era un Estado de régimen comunista que viví­a al amparo de la antigua Unión Soviética. De la noche a la mañana, el paí­s pasó de un régimen comunista a una economí­a de libre mercado, y el mongol medio, que con los soviéticos tení­a garantizado un trabajo, un apartamento, la cesta de la compra y la pensión, se vio abocado a buscarse la vida. La gente se quedó sin los empleos públicos, miles de personas fueron expulsadas de los apartamentos comunales del Estado, y los subsidios llegados desde Moscú, que representaban una tercera parte de la economí­a nacional, desaparecieron.

He aquí­ el germen del actual problema de alcoholismo que sacude al paí­s y que el propio gobierno ya ha calificado de asunto de seguridad nacional. Según Sean Armstrong, responsable de Médicos del Mundo en Mongolia, hasta hace unos pocos meses el problema del alcoholismo afecta, directa o indirectamente, a toda la población.

El objetivo de mi trabajo era, simplemente, documentar cómo estas personas sobreviven en condiciones tan adversas. El resto me lo quisieron contar ellos."

[Imagen: con-texto_Aristregi.jpg]


Toni Arnau: "Perdió esos dos dedos en su intento por llegar a Estados Unidos"

Miembro fundador del colectivo RUIDO Photo en 2005, Toni Arnau ha documentado durante mucho tiempo el éxodo de distintas poblaciones, como los expulsados de Bután a Nepal o los exiliados africanos y asiáticos que buscan legalizar su situación en España. Trabajando para el diario salvadoreño El Faro, inició este reportaje sobre los emigrantes centroamericanos hacia Estados Unidos en su etapa más peligrosa: México. Lo que comenzó como un reportaje terminó siendo un proyecto en el que otros dos fotógrafos y un periodista de su colectivo se implicaron durante un año.
Toni Arnau: "La migración centroamericana hacia Estados Unidos es el éxodo migratorio más grande del mundo. Cada año, más de medio millón de personas cruza la frontera del norte de Guatemala hacia México, última etapa de estos 'espaldas mojadas' hacia Estados Unidos. Y la más peligrosa, ya que sólo un 20% lo consigue.

La forma menos peligrosa de llegar a Estados Unidos es contratar los servicios de un pollero [persona que se dedica a transportar trabajadores indocumentados hacia ese paí­s], que les pide entre 5.000 y 6.000 dólares, para dejarlos en alguna ciudad del sur. Pero son muy pocos los que antes de emprender este viaje logran reunir una suma tan elevada; la inmensa mayorí­a sólo puede ahorrar unos cientos de dólares, en ocasiones nada, y se lanzan a una travesí­a que puede costarles la vida.

Los ciudadanos centroamericanos pueden circular libremente por los distintos paí­ses que conforman Centroamérica, pero al cruzar la frontera con México se convierten en ilegales en uno de los paí­ses más corruptos del mundo y quedan a expensas de los diferentes cuerpos de seguridad, que no dudan en asegurarse una 'mordida' [soborno] antes de permitirles seguir su camino.

A lo largo de todo México existen varios albergues, normalmente al cargo de religiosos, que dan cobijo a los viajeros que lo necesitan. Algunos de los que tienen la suerte de llegar a estos albergues deciden que su aventura ha llegado a su fin y regresan.

No así­ Manuel, el salvadoreño de 53 años que conocí­ en el albergue Jesús el Buen Pastor, en Tapachula, Chiapas, muy cerca de la frontera con Guatemala, y que posa con sus manos destrozadas en esta fotografí­a. Cuando lo conocí­ estaba leyendo un capí­tulo del Apocalipsis de la Biblia. Aquello me parecí­a una alegorí­a a la realidad de los emigrantes centroamericanos. Le pedí­ que sujetara el libro y tomé esta fotografí­a.

Su historia no es muy diferente de la de otros. Manuel decidió hacer la travesí­a para poder pagar la universidad a su hija, algo bastante común, pero en su primer dí­a en México le pararon dos veces. Su primer encuentro fue con unos funcionarios de migración a los que tuvo que pagar todo lo que llevaba: 500 pesos [unos 30 euros].

Después tuvo la mala suerte de cruzarse con tres asaltantes. Al no poderles pagar, le atacaron con un corvo [tipo de machete largo muy tí­pico entre los campesinos de la zona]. El golpe iba dirigido a la cabeza, pero Manuel lo interceptó con las manos. Perdió dos dedos y sufrió heridas en ambas manos, pero pudo llegar a este albergue que pone su esfuerzo en cuidar de aquellos migrantes que han sufrido amputaciones al caer del tren.

La mayorí­a de los centroamericanos intentan llegar hasta la frontera norte de México viajando como polizones en los techos de los trenes de mercancí­as que cruzan de sur a norte el paí­s. Realizan muchas paradas, ya que no hay recorridos continuos, pero se exponen a muchos peligros. Y entre éstos, el verdadero peligro lo representan las bandas de crimen organizado.

Los maquinistas paran el tren para que suban bandidos que lo recorren en busca de los migrantes para extorsionarlos antes de permitirles seguir el viaje. Cuando éstos no tienen dinero, son extremadamente violentos. Con frecuencia, los asaltantes los tiran del tren en marcha; otros, agotados tras muchos dí­as sin dormir, caen solos entre las ví­as. Cada año decenas de centroamericanos regresan a sus casas sin piernas, sin brazos. Estos son los afortunados que pudieron zafarse de las ruedas del tren.

En 2007 aparecieron sobre el escenario Los Zetas, un grupo formado en 1999 por el narcotraficante Osiel Cárdenas Guillén. Este fundador del poderoso Cártel del Golfo creó Los Zetas con algunos militares de élite que desertaron para formar este grupo, que ahora se considera un cártel independiente y que desde 2007 agregó a sus actividades el secuestro masivo de indocumentados, por los que pide rescate a sus familiares. Entre 300 y 5.000 dólares en depósitos rápidos ví­a compañí­as de remesas. í‰se es en México el precio de la vida.

Los Zetas son el grupo de sicarios más peligroso y organizado de México, según un informe de la división de antinarcóticos de Estados Unidos divulgado en enero de 2009. Los secuestros están aumentando año tras año, sin que el gobierno mexicano ni los de los paí­ses centroamericanos hagan nada para evitarlo.

Durante los secuestros, los migrantes son hacinados en pequeñas casas y se les pide el teléfono de algún familiar que pueda pagar su rescate a través de un enví­o ordinario de dinero. En ocasiones incluso asesinan despiadadamente a alguno en presencia del resto para amedrentarlos. Al cabo de un mes de retenerlos, suelen liquidar a aquellos cuyas familias no han pagado el rescate.

Cuando decides embarcarte en un proyecto de estas caracterí­sticas, tan peligroso y que por fuerza debes contar en primera persona, viajando con ellos y corriendo sus mismos riesgos, asumes todo lo que puede pasar de antemano. Sabí­a que era peligroso, pero sabí­a que debí­a contarse: la historia del mayor éxodo actual no puede quedar muda a los oí­dos y ciega a los ojos de la gente.

Pero, por otra parte, intentas minimizar los riesgos. No tiene sentido quedarse en el centro de un pueblo pequeño en el que todo el mundo se conoce y en el que cierran la puerta de los locales a tu paso. En una situación así­, sabes -o crees- que hay cierto peligro y por tanto es mejor marchar de ese lugar y continuar la historia en otro."

[Imagen: con-texto_Arnau.jpg]
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