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Billetes de 1000 millones en epocas de hiperinflacion

Mensaje: #1
08-02-2011, 11:54 PM
Billetes de 1000 millones en epocas de hiperinflacion
[Imagen: 001bmd.png]

Uno de los peligros del papel moneda, es la poderosa tentación que tienen los bancos centrales en dejar encendida la máquina de imprimir billetes.

Cada vez que ha sucedido así­, el desastre consecuente ha estado casi garantizado, tanto con el antiguo patrón oro como con el actual sistema monetario “de confianza” por el cual se rige el mundo.

Y es que cuando se enciende la funesta maquinita, se llega a un punto en el que la estafa no cuela y queda perfectamente claro que el banco central de un paí­s, no cuenta con la cantidad suficiente de metal precioso o divisa como para hacer frente a sus emisiones de billetes.

Cuando esto sucede, la inflación se dispara y se convierte en hiperinflación, produciéndose situaciones surrealistas en las que el valor de los bienes tangibles alcanzan valores disparatados y los bancos centrales se ven obligados a emitir billetes por cifras millonarias, que vistos de lejos, resultan hilarantes.

En este artí­culo se repasan las 3 peores inflaciones de la historia, además de la curiosa inflación de la calderilla en la primera guerra mundial que provocó la aparición de los llamativos billetes de emergencia alemanes.

[Imagen: 003uq.png]

La Alemania imperial del káiser Guillermo I sufrió un curioso proceso inflacionario a causa de la falta de metales para fabricar “calderilla”.
Debido a los requerimientos del esfuerzo bélico, se generó una inflación en la cual los metales con los que se fabricaban las monedas germanas pasaron a valer más que el valor por el que estaban acuñadas.

Los bancos empezaron a acumular monedas pero luego resultó que el metal del que estaban hechas era necesario para fabricar suministros de guerra por lo que se produjo una escasez de dinero suelto. Es decir, que por la calle circulaban billetes de importes altos pero no habí­a monedas para devolver el cambio o pagar bienes de poco valor.
El banco central alemán, el Reichsbank, no hizo gran cosa al respecto por lo que tuvieron que ser otras instituciones menores como cajas de ahorros, empresas y ayuntamientos, las que paliaran la situación imprimiendo el Notgeld ó “dinero de emergencia alemán” que no eran más que billetes por pequeños importes, sustituyendo a las monedas metálicas y tení­an un carácter temporal, hasta poder ser canjeados de nuevo por monedas en un futuro en la misma entidad emisora, cuando el metálico volviese a estar disponible.
Claro que no se molestaron en acatar los cánones estéticos que seguí­an las notas bancarias al uso, algunos emisores se permitieron todo el humor negro que reflejaban los duros momentos que estaban atravesando. ¿Se imagina pagar con un billete así­?

[Imagen: 002aj.jpg]

Esto es “dinero de emergencia” alemán por valor de 50 pfennings (50 peniques o céntimos de marco). Hubo cientos de instituciones imprimiendo “notgelds”, cada emisor usando sus propios diseños y materiales. No solo existieron en papel, sino que se llegaron a imprimir sobre telas, cuero, sellos, papel de aluminio, carbón, porcelana…
Los motivos empleados son tan variados, que constituyen toda una explosión del diseño gráfico en sí­, convirtiéndose ya en su época en objetos de colección, aunque su valor entonces fuese meramente temporal. La temática oscurantista y medieval era recurrente;

[Imagen: 004mw.jpg]

…otros tení­an más aspecto de “vale descuento” de jabón que de billete;

[Imagen: 005ell.jpg]


El cuadratismo pragmático alemán no podí­a faltar. En la imagen, un billete divisible de 10 pfennings. Si se parte por la mitad, quedan dos mini-billetes de 5 pfennings cada uno;

[Imagen: 006ug.jpg]

No todos los notgelds fueron de carácter tan sobrio, algunos daban rienda suelta al desenfreno mostrando bucólicas escenas de orgí­as agrestes con faunos y mujeres desnudas;

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Los emisores se hicieron eco de la demanda coleccionista y siguieron imprimiendo estas notas hasta prácticamente 1922, cuatro años después de finalizar la guerra cuando ya no hací­an falta. En 1920 y 1921 se emitieron unas series especialmente coloristas dirigidas al sector del coleccionismo llamadas “Serienscheine” ó “papel moneda en serie”, como este formidable billete;

[Imagen: 008lwc.jpg]

Con tal aspecto, no resulta extraño que se coleccionasen como si fueran cromos;

[Imagen: 009dt.jpg]

[Imagen: 010hw.png]

En Alemania el dinero de emergencia tendrí­a que volverse a utilizar por necesidad de nuevo tan solo un año después, cuando estallaba la hiperinflación de la República de Weimar en 1922.
Inglaterra daba un ultimátum en mayo de 1921, el “ultimátum de Londres”, exigiendo al gobierno germano el primer pago de las duras sanciones impuestas en el tratado de Versalles, el tratado “de paz” que cerró la primera guerra mundial y contribuyó a iniciar la segunda.

El acuerdo fue firmado el 28 de Junio de 1919 y finiquitado en el año 2010, ante el asombro de todo el mundo, que se sorprendí­a al enterarse de que Alemania seguí­a haciendo frente a las consecuencias de la primera guerra mundial casi un siglo después.

En total se exigí­a el pago de 132 billones de marcos de oro, en cuotas anuales de 2 billones de marcos, más el equivalente al 25% de las exportaciones realizadas por Alemania, que habí­a logrado salir de la guerra con su industria intacta. Además, como Inglaterra no se fiaba del papel moneda alemán, exigí­a el pago en oro o en divisas.

Alemania realizaba el primer pago en Junio de 1921 y el impacto en su papel moneda fue inmediato. Al haber menos oro en su banco central respaldando toda la masa monetaria de billetes que circulaba, la inflación se disparó rápidamente, pasando a convertirse en hiperinflación a mediados de 1922.

Para hacernos a la situación, en unos pocos meses se habí­a pasado a vivir en un mundo donde una barra de pan costaba 3 billones de marcos, un par de pintas de cerveza 80 billones, los precios se duplicaban cada 3,7 dí­as con una tasa de inflación diaria del 20,7%.

El Reichsbank se veí­a obligado a imprimir billetes cada vez con más ceros, en la imagen, notas de 5, 10, 50 millones y un antiguo billete de 1000 marcos remarcado por 1000 millones de marcos;

[Imagen: 79995839.jpg]

Llegados a cierta cantidad de ceros, el papel moneda deja de tener valor, no se puede usar para comprar nada y se producen toda una serí­e de escenas surrealistas.
En la imagen, un hombre acarreando billetes con una carretilla, niños haciendo castillos con los fajos, un señor empapelando la pared con billetes al resultar más barato que el propio papel de empapelar y dos señoras encendiendo la estufa y el fogón, al ser más rentable quemar dinero que comprar carbón;

[Imagen: 18407592.jpg]


De todas formas, aunque hubiesen querido comprarlo, no hubieran podido. Según Friedrich Kessler, un antiguo profesor de Harvard que habí­a vivido esta hiperinflación, el proceso fue extremadamente rápido.

Prácticamente de la noche a la mañana, las valdas de las tiendas estaban vací­as y con los billetes no se podí­a comprar nada. El Reichsbank logró revertir la inflación introduciendo una nueva unidad monetaria, el “Retenmark”, el 16 de Noviembre de 1923, quitando 12 ceros de cada antiguo marco para crear la nueva moneda.

El cambio no fue fácil sino que implicó una compleja y rebuscada maniobra polí­tico-económica cuyo efecto positivo fue visto como milagroso por la reluctante sociedad alemana.





Aunque la hiperinflación de la República de Weimar es la más famosa y estudiada por los académicos, la más grave de la historí­a se registró en Hungrí­a, justo al finalizar la segunda guerra mundial, entre 1945 y 1946.
El 13 de Febrero de 1945, Budapest, la capital de la Hungrí­a ocupada por el tercer reich se rendí­a al ejército rojo y comenzaba un proceso de conversión a paí­s satélite de la URSS.

La de Hungrí­a no es la hiperinflación más estudiada probablemente porque en cierta medida, es lógico que un paí­s sufra procesos inflacionarios al entrar en las etapas finales de una guerra que se está perdiendo, devastando los recursos del paí­s, donde hay escasez de absolutamente todo.

La guerra, habí­a destruido el 60% de la economí­a húngara iniciando el proceso inflacionario, además de producirse una gran cantidad de ví­ctimas a las que hubo que sumar las deportaciones en masa estalinistas de 250.000 individuos de origen alemán.

De hecho, hay quien apunta a que la hiperinflación subsiguiente fue iniciada por marxistas rusos con el objetivo de destruir las clases altas y medias que quedaban.

[Imagen: 59614818.jpg]

Justo al finalizar la guerra ya circulaban billetes de 10 millones de “pengő”, la entonces unidad monetaria húngara, como se puede ver en la imagen superior. Consciente del problema, el gobierno creaba una especie de moneda paralela, el “adópengő” en la que se debí­an realizar los pagos postales e impuestos.
El 1 de Enero de 1946 un adópengő equivalí­a a un pengő. En tan solo 6 meses, el adópengő pasó a valer 2.000 trillones de pengős en Julio de 1946. Los precios se habí­a estado duplicando cada 15 horas todos los dí­as durante este periodo, con una tasa de inflación diaria del 207% y al finalizar, toda la masa monetaria en billetes de pengő que circulaba por Hungrí­a, equivalí­a a la milésima parte de un dólar americano de entonces.

El billete con más ceros que llegó a imprimir el banco central húngaro fue de 100 trillones de pengős – trillones en escala larga, las cifras son mareantes – el primero de la imagen;

[Imagen: 17357530.jpg]

Para resolver la situación, el pengő era sustituido por el florí­n húngaro el 18 de Agosto de 1946 cambiándose a razón de un florí­n por cada 400 mil cuatrillones de pengős en escala larga. En la práctica los antiguos billetes acabaron literalmente tirados por la calle, barridos por los basureros ante la atónita mirada de los transeúntes, como se puede ver en la foto superior.


[Imagen: 88794229.png]

La de Zimbabwe no solo es la segunda hiperinflación más grave de la historia, sino la más colorista en cuanto a cifras desorbitadas, persistencia e impresión de billetes descabellados.
Si un paí­s con economí­a más o menos saneada se puede echar las manos a la cabeza cuando la inflación interanual supera el 2%, en Zimbabwe estarí­amos hablando de inflaciones del 231.000.000% mensual en los momentos más álgidos, siempre en cifras teóricas calculadas por economistas aficionados a los desastres monetarios porque los datos reales, se desconocen.

Aunque en su pico no llegó a superar las cifras de Hungrí­a, desembocó en la adopción de divisa extranjera como moneda local y en la pérdida de la divisa nacional. En la imagen, billete de 10 millones de dólares zimbabwenses;

[Imagen: 21745074.jpg]

imbabwe es un paí­s que nace el 18 de Abril de 1980 tras la disolución de la anterior colonia británica llamada Zimbabwe Rhodesia.
Los expertos internacionales han achacado la hiperinflación que se generó en la década del 2000 a la polí­tica de expropiación de tierras llevada por el presidente Robert Mugabe, por la cual confiscaba las tierras a los antiguos propietarios blancos para ser re-distribuida entre propietarios de color, sin experiencia en el cultivo, disparando los precios agrí­colas de forma desorbitada.

También a la pasión de Mugabe por darle a la maquinita de imprimir billetes para pagar a militares, cuerpos de policí­a, funcionarios y deuda externa. En la imagen, billete de 100 trillones de dólares zimbabwenses, con tipografí­a heavy metal que recuerda a ac/dc;

[Imagen: 47986570.jpg]

Los partidarios de Mugabe por su parte, acusan a las sanciones impuestas por el gobierno de George Bush y empresas afiliadas al “acta de recuperación democrática y económica de Zimbabwe”.
Sea como fuere, para el año 2004 la inflación zimbabwense, de caracter crónico, ya era del 624%. En el año 2006 se imprimí­a una remesa de 21 trillones de dólares zimbabwenses y la inflación se disparaba hasta el 1730% anual.

A finales del año 2006 se intentó reajustar la moneda suprimiendo ceros pero como no surtió efecto, en el año 2007 el presidente Mugabe decide prohibir la inflación por decreto declarando ilegal las subidas de precios y arrestando a varios empresarios . La medida tampoco resultó efectiva.

Un pintoresco intento, al igual que las protestas de la población local en contra de la inflación. En la imagen, un cartel hecho de billetes pegados a la pared y el letrero de un baño donde se prohí­be el uso de billetes zimbabwenses como papel higiénico;

[Imagen: 37692508.jpg]

El proceso inflacionario continuó hasta el año 2009, con los precios duplicándose casi cada 24,7 horas, una tasa de inflación diaria del 98% y la impresión del famoso billete de 100 trillones pero ese año se legalizaron las transacciones en divisa extranjera, fundamentalmente estadounidense y sudafricana, desapareciendo la moneda nacional.





La tercera hiperinflación más grave de la historia no tiene tanta complejidad causal como las anteriores porque se trata de una ex-república soviética desmembrándose lentamente en una guerra de secesión, luego es lógico que la divisa nacional pierda valor a medida que van cayendo las instituciones que la respaldaban. Aun así­, dejó algunos de los billetes con más ceros que han existido en la historia.
La antigua Yugoslaví­a ya arrastraba un proceso inflacionista en los años previos a la guerra. Si el billete más alto en 1988 era de 50 mil dinares, en 1989 ya circulaban notas de 2 millones de dinares. En 1990 se intentó re-denominar la moneda cambiando un nuevo dinar por 10 mil de los antiguos. En la imagen, billete de 50 billones que aparecerí­a en la debacle sucesiva;

[Imagen: 94332087.jpg]



En 1991 estallan las 3 guerras yugoslavas;
1991 Guerra de Eslovenia
1991-1995 Guerra de Croacia
1992-1992 Guerra de Bosnia

A su conclusión, de la antigua Yugoslavia surgen 6 repúblicas; Bosnia y Herzegovina, Croacia, Macedonia, Serbia, Montenegro y Eslovenia.

En el 25 de Diciembre de 1991 se produce una nueva reforma del dinar para eliminar todo el valor de la divisa que ha quedado en las secesionistas Eslovenia y Croacia, por lo que los ciudadanos se ven obligados a renovar sus antiguos billetes.

Desde 1992 solo Serbia y Montenegro permanecen unidas (hasta el 2003) como “República Federal de Yugoslavia” en medio de una hiperinflación incontenible en la que continuamente se intenta re-denominar el dinar para que recupere valor. En la imagen, el billete más alto emitido durante el proceso, 500 mil millones de dinares en escala larga;

[Imagen: 89349674.jpg]

De esta forma se crea el “dinar reformado”, que es sustituido por el “dinar de octubre”, después es sustituido por el “super dinar”, siendo declarado “sin valor” en Enero de 1994. La inflación acumulada entre Octubre de 1993 y Enero de 1994, que no se puede expresar con ceros legibles, fue de 5 í— 10 elevado a la 15a potencia y en su pico, era del 64,6% al dí­a.

Nota sobre el uso de millones y billones, en este artí­culo, en los casos en los que el valor nominal está escrito en letras en el billete, como en los 100 trillones de dolares de Zimbabwe, se ha empleado el mismo valor nominal que expresa el billete con la misma escala del emisor. No tendrí­a sentido ver escrito en la imagen un número y poner otro en el artí­culo. En varios casos se usa y avisa de que se está usando la “escala larga” por mera comodidad al contar tantos ceros. La conversión escala corta – escala larga, tal y como aparece en la wikipedia;


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